Admito que la pregunta del titular tiene trampa, porque no se trata de dilucidar si los e-readers son mejores o llegarán algún día a sustituir al papel, sino de si realmente cumplen su función, la de hacernos disfrutar de la lectura.
Y en ese sentido, miles de lectores de e-books en todo el mundo dicen que sí.
Por un lado, los lectores de libros electrónicos permiten almacenar en un pequeño dispositivo cientos de títulos, además de otros documentos en los archivos digitales más populares. Por otro, la mayoría permiten el acceso instantáneo, a través de internet, a librerías digitales donde pueden encontrarse, de pago y gratuitos, miles y miles de libros, desde las últimas novedades a los clásicos. Y es aquí, en la oferta de títulos, donde en los últimos meses compiten las distintas marcas de lectores digitales, pues cada vez más son las editoriales que sacan al mercado su propio e-reader, léase el Kindle de Amazón, el de tiendas Fnac, el Tagus de la Casa del Libro o el Papyre, este último nacido en Andalucía, en Granada, por más señas. Hay muchos otros dispositivos en el mercado, avalados por marcas como Sony o Samsung. Imposible citarlos todos.
Los e-book son para lectores habituales que sabrán apreciar sus ventajas y hacerlo compatible con el papel. Porque no hay por qué renunciar a lo bueno conocido
Llegados a este punto, la cuestión sería, ¿qué lector comprar? Y lo cierto es que la mayoría de los casos ofrecen lo que cualquier lector demanda, por lo que la decisión estará en el precio, en los detalles del dispositivo o en la preferencia por una marca u otra.
No obstante, en mi opinión, tampoco hay que dejarse llevar en exceso por las características tecnológicas. Lo fundamental sería fijarse en la autonomía de la batería, en el tipo de archivos que puede leer y en la oferta de títulos que ofrece, en el caso que sea un lector asociado a una tienda digital.
Como leí en algún sitio, la mayor virtud de un lector de e-book es lo que muchos critican como su mayor defecto; que solo sirve para leer, nada de vídeos o navegación por internet, por ejemplo. Pero es que, no lo olvidemos, se trata de leer, no de distraernos con el correo electrónico o el último éxito de Youtube. Si un e-book consigue sumergirnos en la historia y nos hace olvidar si estamos sosteniendo un libro de papel o un artilugio electrónico, entonces merecerá la pena.
Una última cosa, los e-readers son para gente que ya leía antes de tener uno, lectores habituales que seguro sabrán apreciar sus ventajas y hacerlo compatible con el papel. Porque no hay por qué renunciar a lo bueno conocido.