Yo a los milagros, les tengo un pánico…

sandalias

Yo más que miedo, a los milagros o apariciones les tengo pánico, pero mucho; aunque es cierto que solo por la noche. Por el día… entre que estás con gente, charlas con unos y con otros, te fumas un cigarrillo o te tomas una caña, pues como que no te das cuenta y se te pasa el día, pero por la noche…

Es que esto de los milagros… como no tienen protocolo… además, si hubiera un lugar concreto donde sucedieran, por ejemplo la zona de Antequera, Huecas o Talavera de la Reina, pues con tal de no ir por allí… solucionado, pero como pueden ocurrir en cualquier lugar… es una tensión en la que vivo…

Yo desde las doce de la noche hasta las nueve de la mañana, que estás más o menos solo, estoy taquicárdico. Tengo un miedo de que así, de repente, entre un resplandor en la habitación, que la ilumine más que la potencia de mil focos de un Airbus y que de repente oigas como una voz de ultratumba… «Levantateeee Guisandeeee, túúúúú has sidoooo el elegidoooo».

Claro, yo oigo eso y, aparte del acojone, diría: «Yo, elegido; elegido para qué, de verdad que tengo que ser yo-yo-yo…». Y la voz… «sí, túúúúúú, Guisandeeee, túúúúú vas a guiar a todo el mundo por la senda de la paz y el amor». Y oyes eso e insistes «yooooo, pero como voy a guiar yo a siete mil millones de pavos si hace solo tres días, solo tres, me han quitado tres puntos del carné de conducir precisamente por eso, por guiar mal…».

Y entonces pues empiezas con las rebajas. «Pero si no sé idiomas». Y la voz… «no hará faltaaaa, con tu miradaaaa te seguirááánnnnnn» Y entonces alegas que tienes una dioptría, que has perdido las gafas, que te cansas, que ya no estás para esos trotes, «y que en cambio, el vecino de abajo…» Y la puta voz…. «no te cansaráááásss, ni pasarááásssss fríooooo ni hambreeeee… eres el elegidoooo ¡¡¡ El elegidooooooooo !!!».

Entonces te sale así por lo bajinis un «joderrrrrr» y añades, «y tengo que ir con esas chanclas…. es que yo eso de meter el dedo gordo en esa rayita es un dolorrrrrr… y con lo mal asfaltada que está España…». Y continúas: «tengo un amigo que hace runnig y otro Ironman, que esos, si los viera».

Y ya cuando ves que la condenada voz tiene contestación para todo…, porque incluso le has dicho que sin comer mejillones no eres nadie y hasta para eso tiene respuesta… pues nada, que bajas ya de la cama aunque sean las dos de la mañana, te colocas las sandalias esas y a patear por esos mundos de dios y (eso ya depende cada uno) para mí la gran preocupación: «¡¡¡ ostrasss !!! ¡¡¡ no hablamos nada de la siesta !!!».

Y entre que la voz no te contesta, y mira que le gritas, que el personal te mira como si hubieras enloquecido, otra duda, por si ya tenías pocas: «A que este se ha confundido y en vez de decir elegido quiso decir El Ejido y no soy yo».

…………..
Mi último libro “¿Cómo somos los gallegos?, depende” Premio Fernando Arenas Quintela  de Literatura y Ensayo 2017

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FOTO SOLO PORTADA GALLEGOS

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Sobre manuel.guisande

Manuel Guisande (Santiago de Compostela) Periodista y escritor. Premio Xunta de Galicia de Comunicación 2000; Premio de Teatro Ciudad de La Coruña; Premio Cordorniz de Plata, otorgado por los humoristas de la mítica La Codorniz; autor de la colección de libro infantiles Rodribico (traducidos al gallego y portugués) y del libro “Al fondo a la derecha”.