Las líneas al sur del Litani

 

bandera azul

48 horas después en Líbano, todo se reduce a una cuestión de líneas. Pasas o no entras. Mejor dicho, de líneas marcadas en un sentido literal de la cuestión. Las rotulan las reglas del juego, infinitas en uno de los lugares del mundo con mayor índice de actores por metro cuadrado. Uno de los meollos de Oriente Medio. También las fronteras, tanto las que levanta Israel a escasos metros a placas de hormigón, músculo y monitores, como las imaginarias de cientos de bidones azules erguidos sobre pilotes y colinas a lo largo de la Blue Line entre unos y otros. Líneas de agua delimitan el sector este de actuación multinacional que lidera España con Naciones Unidas al sur del río Litani. Líneas que forman miles de pilares salpicados sin descanso a lo largo de carreteras imposibles atestadas de camiones de obras y fábricas de ladrillos, formando estructuras de edificios de varias plantas sin acabar. Líneas de cultivo, líneas de alambre, líneas de olivos que no se pueden traspasar sin provocar.

La línea que divide la posición UNP 8-33, sobre una loma que divisa el valle de Metula –donde se produjo el atentado contra las tropas españolas que acabó con la vida de seis ‘paracas’ al paso de su BMR en 2007– mezcla además todo lo dicho con el potencial inflamatorio de la religión. El camino se abre entre poblaciones de mayoría chií en la zona libanesa. Por el otro lado, más zona árida. Pancartas y más pancartas, verdes y amarillas, a uno y otro lado de las carreteras. Una clase de vía sin rigor vial ni seguridad al volante. Al final, a 900 metros de altitud y tras pasar un control de las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) está la tumba de Sheikh Abbad. O de Rabbi Ashi si se mira al otro lado de la valla desde Israel. No está permitido bajo ningún concepto fotografiar ‘el barco’. Así denominan por aquí a una enorme estructura defensiva trufada de cámaras de todo tipo, radares y antenas anclada a la mitad justa de esta estratégica tumba de peregrinaje y atalaya sobre el valle que custodian el Ejército israelí (IDF), a un lado de la línea, y soldados nepalíes a las órdenes de España y Unifil, al otro. Pared con pared. Malla a malla. Ni fotos, ni móviles, ni mucho menos armas al otro lado del arco de hormigón que precede el camino de peregrinaje y tanteo que protegen con sumo cuidado ambos vecinos. Solo una bandera azul de la ONU puede abrir la corta comitiva que mejor resume la disputa de una de las muchas líneas al sur del Litani. Y de la que ahora la Brigada española es testigo excepcional y clave para mantener su difícil equilibrio.

 

Vea la galería de fotos del tercer día en este enlace

Más información sobre la misión de la Brilib XXII en Líbano

 

 

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Sobre la-aspillera

Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA