El huevo y la serpiente

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Escolares de Kafer Chouba muestran sus folletos de educación vial entregados por las tropas españolas. foto R. ROMERO

 

Cuentan que un día en Ebel es Saqi apareció una serpiente junto a un ataúd poco antes de un funeral (desconozco el rito y no viene al caso) y que presos del pánico no tuvieron otra cosa que llamar a las tropas de Unifil en Marjayún. Al lugar acudió un veterinario y cuál fue la sorpresa cuando encontró debajo de un coche dos huevos fritos y una servilleta enrollada. “Es que a las serpientes les gustan los huevos”, sostuvo el lugareño. “Pues más les gusta a los soldados de Naciones Unidas que los tienen prohibidos”, me confesó esta tarde el mismo protagonista de la historia, a punto de volver a casa con el resto de la primera rotación de la Brigada Líbano XXII. Pues en la base hay huevos. Como las meigas, cuentan que quien busca encuentra y el preciado ‘fruto’ de la gallina es codiciado en un lugar donde el control sanitario en la alimentación es estricto como en pocos lugares del mundo. Incluso los cubitos de hielo para el café (para el café) son ofrecidos como delicatessen de agua embotellada, por citar otro ejemplo, sin entrar en faena: los límites los marca la cerveza o el vino. Y en el fútbol, de momento el Barça, aunque aquí son mayoría blanca.

Quien haya vivido los últimos días de una misión, y más si se trata de seis meses, sabe lo evocador que puede llegar a ser a miles de kilómetros de distancia algo tan banal como una simple tortilla de patatas. Por algo será la española. Frivolidades aparte, la segunda jornada en la base Miguel de Cervantes fue algo más que una despedida. Si de dos cosas presume el casco azul español en Líbano es de su base, por mérito propio, y de sus buenas relaciones con la población local. Lo primero, salta a la vista en las cuidadas calles de la base principal –mañana habrá paseo por el resto–, unas magníficas lentejas morunas a mediodía además del gimnasio y salas de ocio de anchos sofás y profundas neveras. Solo un dato comparativo con el resto de países del entorno Unifil. Sin citarlos, la diferencia del gasto en alimentación entre España y el resto de compañeros de sede está en 20 dólares/persona por 3,5. Un abismo que se nota no solo en la alimentación, controles veterinarios aparte, sino también en las instalaciones y en los materiales. Incluso España ejerce de mediador y apoyo al resto de compañeros de armas ante la ONU. Algo, insisto, que mañana será comprobado empíricamente en otras posiciones de entidad menor. No en vano, aparte de la seguridad que transmite Marjayún, hay algo que se palpa en el ambiente (y algunos en la báscula sin citar nombres) y que confirma todo aquel que ha pasado por otras misiones, y es el empeño por hacer y parecer habitable un lugar donde conviven seis meses medio millar de personas.

De lo otro que presume el español iré a los hechos. Como dicen, una imagen vale más que mil palabras y esta mañana, ya de ayer, así acabó la cara del casi centenar de niños del colegio público de Kafer Chouba que asistieron a la clase magistral de educación vial del teniente Millán. No hay más que ver la foto. Normalmente, las clases del programa Duque de Ahumada –fundador de la Guardia Civil– los da el Benemérito cuerpo que hoy, por ser día de despedidas, estaba chequeando los equipajes como otros persiguen los huevos. Que haberlos, haylos en Marjayún.

 

Vea la galería de fotos del segundo día en este enlace

Más información sobre la misión de la Brilib XXII en Líbano

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Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA