El cebo cristiano

Coptos AP

Cristianos coptos egipcios. AP Photo

 

El Estado Islámico (EI) secuestró a finales del mes pasado a más de dos centenares de cristianos asirios en el noreste de Siria en una acción que ha sido interpretada por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR) como el inicio del fin de la presencia cristiana en la zona. Puede parecer una conclusión alarmante, pero el hecho no es aislado y obedece a una clara estrategia del terrorismo islamista que utiliza a esta minoría como altavoz de sus reivindicaciones.

La semana pasada, el EI publicó un vídeo en el que mostraba la decapitación masiva de veintiún cristianos coptos egipcios en Libia. En Irak, los cristianos de ciudades como Raqqa están siendo sometidos a torturas y presiones en aplicación de una visión fundamentalista del Islam. En realidad, ¿qué está sucediendo con la minoría cristiana?

Solo una milicia, los cristianos de Al Hasaka, colabora con los kurdos para hacer frente al avance radical tanto del Estado Islámico como de la filial de Al Qaeda en Siria del Frente al Nusra. Sin embargo, no es normal la intervención de estos grupos armados en un país donde la presencia cristiana no llega ni al diez por ciento de la población.

En el trasfondo no solo está una cuestión ideológica-religiosa sino también estratégica. No solo el EI ha puesto su punto de mira sobre los cristianos, la alianza sirio (Assad)-iraní está usando estos ataques como señuelo contra sus adversarios en la zona (EI, Al Qaeda y otros rebeldes) de cara a buscar complicidades de la comunidad internacional.

La tradicional postura neutral de los cristianos en los conflictos locales (tradicionalmente oprimidos por el régimen sirio de Assad o marginados en otras comunidades de mayoría musulmana) los ha colocado en una situación de desamparo y abuso. Aparte de los kurdos, anteriormente señalados, y más por cuestiones de estrategia en ciudades como Hasakah o Kobane en su día, la mayoría apostó por que una vez iniciado el conflicto civil entre rebeldes y tropas leales a Assad, serían protegidos por el régimen sirio. De hecho, así fue en el sitio de Maaloula en 2013 hasta que Assad se dio cuenta de que le interesaba más que  la comunidad internacional creyese que los rebeldes (del Frente al Nusra) estaba forzando a los cristianos a salir de Siria. Es más, desde entonces, la filial de Al Qaeda en Siria se ha centrado solo en el régimen. El EI va aparte y los secuestra, tortura y asesina en un pulso evidente. Por eso, la propaganda lanzada desde el frente sirio-iraní de incluir a todo el movimiento terrorista islamista en uno contra la minoría cristiana está sirviendo para mantener el status quo anterior a la guerra civil en Siria (entre otros actores internacionales como Rusia). Es más, la milicia chií libanesa Hizbulá, aliada de este frente, dice estar protegiendo a los cristianos en Líbano, donde dicha población está bajo el amparo de los cascos azules de las Naciones Unidas en el sur del país.

Por el momento, el EI y los grupos cercanos a Al Qaeda en el país de los cedros no están representando para los cristianos, principalmente maronitas y ortodoxos, una seria amenaza como en Siria o Irak, pero esa estrategia de frente antiterrorista en la zona que ejercen Siria, Irán e Hizbulá está calando como respuesta en la zona ante la pasividad que ha ejercido hasta no hace mucho la comunidad internacional. Y es que, tristemente, el ataque a los cristianos está resultando una gran estrategia de marketing en todo Oriente.

 

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Sobre la-aspillera

Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA