Una nueva Guerra Fría

P-3C patrol plane of Japanese Maritime Self-Defense Force flying over the disputed islets known as the Senkaku islands in Japan and Diaoyu islands in China. POOL

Un avión de patrulla japonés P-3C sobrevuela recientemente las islas Senkaku para Japón, Diaoyu para China.
JAPÓN POOL

 

Cada vez son más las analogías entre el panorama geopolítico actual en Asia-Pacífico y la Europa anterior y posterior a la I Guerra Mundial –con sus peculiaridades ideológicas–, cuando Francia, Rusia o el Imperio Británico chocaban con las aspiraciones de la incipiente Alemania. Ahora es Washington quien ejerce de gendarme protector de la zona ante el creciente poder estratégico de China; económico: hace un año que supera a EEUU como potencia comercial mundial –el 90% de las exportaciones por vía marítima–, y militar: aumenta su proyección naval a un ritmo vertiginoso, precisamente la semana pasada presentó el portaaviones Liaoning, un salto cualitativo sin precedentes en su Armada. Dos señales de una competencia bipolar feroz en la zona que amenaza con incrementarse en las próximas décadas.

A Pekín le preocupa estar rodeada de penínsulas y cadenas de islas bajo la influencia de Estados Unidos y sus aliados en la zona: Japón, Taiwán, Corea del Sur… La última fricción a raíz de su entorno estratégico vital la ha protagonizado, sin embargo, en su espacio aéreo donde se encuentran las islas Diaoyu / Senkaku. Un enclave que tiene más connotaciones nacionalistas e históricas que recursos naturales (que los tiene).

La creación de este espacio por parte de Pekín en el Mar de China está despertando viejos fantasmas y no pocos movimientos militares al borde de un conflicto. Esta semana, el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, viajará a la zona para tratar de aliviar las tensiones.

Geográficamente, las citadas islas están más cerca de Taiwán. Japón las administra desde 1972. China las reclama; además persigue un nuevo liderazgo político y militar en la zona en un momento, precisamente, de expansión militar estadounidense.

Desde hace dos años, Washington ha aumentado su presencia en Asia-Pacífico. Australia, Filipinas, Singapur se han sumado como socios a los ya tradicionales Japón y Corea del Sur. Una evidente señal de amenaza para China, con quienes mantiene disputas territoriales y estratégicas, que ha reaccionado a los últimos acuerdos con Manila –donde se establecerá una base de Marines—o Singapur –de destructores Aegis— con esta zona aérea.

Mientras Asia-Pacífico se complica cada vez con más actores imprevisibles –no hay que desdeñar a la díscola Corea del Norte–, la Vieja Europa parece volver a un guión de Guerra Fría entre Rusia y los antiguos aliados de Estados Unidos. El último episodio se vive en Ucrania. Demasiadas analogías a los peligrosos tiempos de preguerras.

 

Islas del Mar de China

DER SPIEGEL

 

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Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA