Mercenarios rusos en Siria

Mercenarios rusos en Siria. Foto: Fontanka.ru

Mercenarios rusos en Siria.
Foto: Fontanka.ru

 

La historia de los ‘Slavonic Corps’, desvelada por el prestigioso diario de San Petersburgo Fontanka, no es más que la punta del iceberg en la conexión ruso-siria que abarca desde el apoyo diplomático, económico y de seguridad desde que se inició el conflicto entre el régimen de Al Asad y las distintas (y cada vez más numerosas y rivales) facciones rebeldes que luchan por su derrocamiento.

Este verano, The Wall Street Journal aportó documentos que probaban los planes de ayuda de la banca rusa al régimen sirio, y que eludían las sanciones estadounidenses y europeas a las transacciones financieras y de petróleo, aparte de armas, de forma más o menos encubierta.

La vertiente diplomática ha quedado expuesta desde un inicio de la crisis tanto dentro como fuera del foro de las Naciones Unidas. Gracias a Rusia, principalmente, Asad logró frenar en el último instante la intervención internacional a cuenta del uso de las armas químicas en su poder.

En un plano militar, el Kremlin prosigue con el envío de armas a Siria, sus técnicos trabajan en sistemas de defensa antiaérea, inteligencia y con fuerzas especiales que protegen enclaves estratégicos, como la base naval en Tartus. Sus buques continúan apostados frente a las costas sirias en el Mediterráneo.

Otro paso adelante lo dio Moscú en las enmiendas al Código Penal que endurecen las penas a ciudadanos que luchan en el extranjero en “unidades armadas ilegales”. En realidad, el trasfondo es la persecución a los yihadistas del Cáucaso Norte que pelean con los  rebeldes. Se estima que hay en torno al medio millar de rusos islamistas. Paradójicamente, han sido ellos quienes han denunciado la presencia de estos “mercenarios” rusos en las filas de apoyo a Asad. A finales de octubre, se informó de combates en la provincia de Homs, en los que estuvieron implicados estos grupos.

Aquí es donde comienza la historia de ‘Slavonic Corps’. Un trabajo de investigación del diario Fontanka demostró la existencia de dicha empresa privada –registrada en Hong Kong y contratada por ‘Moran Security Group’, dirigida por un exoficial de la KGB y la FSB en la reserva– que ofreció servicios de seguridad a través de soldados rusos veteranos en Irak, Afganistán o Serbia, entre otras guerras.

Aunque el Gobierno de Putin y dichas empresas niegan la ilegalidad de sus acciones –ha habido incluso detenciones–, está claro que estos grupos, empleados sin ir más lejos por Estados Unidos para dar protección y apoyo a sus despliegues en Irak o Afganistán, son una alternativa en un momento en que Moscú hace movimientos de tira y afloja con Asad de cara a la opinión pública internacional.

 

Más información:

–en inglés (traducción), ‘The last battle of the ‘Slavonic Corps’ (The Interpreter)

‘La privatización de la seguridad’ (Mario Laborie Iglesias, Instituto Español de Estudios Estratégicos, IEEE)

The case of the Keystone Cossacks (Michael Weiss, Foreign Policy)

 

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Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA