La sombra china en el Afganistán post ISAF

An Afghan man cycles past the Chinese embassy in Afghanistan's capital of Kabul 19 December 2001. EPA PHOTO AFPI / JIMIN LAI

An Afghan man cycles past the Chinese embassy in Afghanistan’s capital of Kabul 19 December 2001.
EPA PHOTO AFPI / JIMIN LAI

 

Sostiene Morenés que el próximo año quedarán entre 200 y 300 militares españoles en Afganistán, de los 1.200 que hubo y frente a los cerca de 900 que todavía quedan en ZO.

Dejaron atrás los puestos avanzados de Ludina y Moqur —ver fotogalería— y en unos meses dejarán la provincia de Badghis en manos del recién creado Ejército Nacional Afgano (ANA), que instruye la OTAN.

En clave local, España no está dispuesta a dejar la gestión y seguridad del aeropuerto de Herat (zona oeste del país), así como su hospital de campaña desplegado allí. Sin embargo, no es más que un aperitivo –pero nada desdeñable—en el enorme pastel afgano que se abre bajo un hipotético control estatal que deberá poner orden (tutelado) en la reconstrucción del país, por un lado, y el aprovechamiento de sus recursos tanto estratégicos como naturales, por otro.

A finales de 2014, la Alianza Atlántica pondrá el punto y final a la misión ISAF (de combate), dando paso a otra de entrenamiento de las tropas de la ANA que incluirá a Estados Unidos, Alemania e Italia, en un principio. El reparto viene a ser el mismo: americanos al este y sur –los bastiones talibanes–, Alemania, al norte, e Italia, en el oeste. La misma estructura, pero con menos músculo que hasta ahora. Se habla de entre 8.000 a 12.000, de los 100.000 militares actuales

Precisamente hoy se ha producido la reunión ministerial de la OTAN donde se han abordado las líneas maestras de esta nueva misión, aunque quedan aún muchas cuestiones por decidir. Una especie de segunda transición, bajo el paraguas “de los principios democráticos y los derechos humanos”, según el jefe de dicho organismo, pero que esconde en clave geoestratégica el mantenimiento de la influencia occidental en este enclave fundamental en Asia, frente a las incesantes maniobras de otros actores en la zona, sobre todo China, por aumentar su influencia a partir del 2015.

Aquí entra, en coordinación en los últimos meses con Pakistán, la ambición china. Sudamérica, África y, cómo no, su Lejano Oriente que aspira a controlar: recursos minerales y, sobre todo, rutas de comercio a través de Pakistán y Afganistán hacia Europa.

El pesimismo sobre el proceso de reconciliación que se abre en la etapa post ISAF y el papel del futuro Gobierno y sus relaciones con el Ejército Nacional Afgano y la actividad insurgente han provocado la atención de China como actor mediador.

Queda por dilucidar la reacción que tendrá la vecina India, en medio de disputas regionales con Pakistán (Cachemira). Y, sobre todo, la reacción del yihadismo internacional, que ya es un problema creciente en provincias chinas como Xingjang. Y es que a los Estados Unidos les interesa una India con Pakistán como contención a los intereses chinos en la zona, y más aún después del reciente acuerdo para un gaseoducto Irán-Pakistán que puede aliviar la presión occidental sobre el régimen persa, y que fortalecería los lazos de varias potencias regionales aspirantes al hueco que dejarán las tropas estadounidenses en las cuevas comunicantes afganas.

 

Más información:

Afganos en la encrucijada (IEEE, por Carlos de Palma Arrabal).

 

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Sobre la-aspillera

Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA