La ONU pro Brahimi

This picture taken on November 18, 2012 shows United Nations peacekeepers looking through binoculars at M23 rebel positions on the outskirts of Goma, in eastern Democratic Republic of the Congo. Fighting resumed on May 21, 2013 in eastern Democratic Republic of Congo between M23 rebels and government troops, military sources said, a day before the UN chief was due to visit the region Colonel livier Hamuli, spokesman for the Congolese army (FARDC) in North Kivu province, said that M23 forces had attacked FARDC positions in the same zone as on Monday, when clashes broke out 12 kilometres (seven miles) north of Goma, the provincial capital.
AFP PHOTO / PHIL MOORE

 

La alta comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha denunciado hoy el completo fracaso internacional para detener los horrores de la guerra civil en Siria, veintiséis meses después de su comienzo, y que deja ya cifras dramáticas de muertos y desplazados.

A mediados de los años 90, la Comunidad Internacional se mostró también impasible para frenar la crudeza de la guerra para proteger a la población en Bosnia Herzegovina o el genocidio en Ruanda. Cientos de miles de muertos civiles sobre las conciencias.

En el 2000, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, reunió a un grupo de expertos para revisar los protocolos de actuación en las operaciones relacionadas con la seguridad y la paz mundial. Ahí nació el Informe Brahimi.

Diez personalidades de todos los continentes analizaron la situación desde un punto de vista militar y concluyeron que el fallo estuvo en la completa neutralidad de los cascos azules frente a quienes violaron los acuerdos de paz.

El uso de la fuerza fue el constante problema para las unidades militares de la ONU. La imparcialidad, el consentimiento previo de las partes en conflicto y el principio de su uso en legítima defensa restringieron el éxito en las misiones y, por tanto, la protección de la población civil. Siempre la gran perjudicada.

Una década después, la organización toma un evidente camino en dirección a dicho informe. Los últimos mandatos de Naciones Unidas sobre Malí (2085/2012 – 2100/2013) y RD del Congo (2098/23013) apuntan claramente hacia la facultad de poder utilizar la fuerza, amparada en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.

[“…decide que la MONUSCO tendrá, por un período inicial de un año y dentro de los límites de la dotación máxima autorizada de 19.815 efectivos, con carácter excepcional y sin que constituya  un precedente o sin perjuicio de los principios convenidos del mantenimiento de la paz, una “Brigada de Intervención”, (…) con la responsabilidad de neutralizar a los grupos armados”. Resolución 2098/2013 sobre la RD del Congo, 28 de marzo del 2013].

Sin embargo, dichas resoluciones exigirán a las tropas internacionales destacadas ser más numerosas, estar mejor dotadas, resultando las intervenciones mucho más costosas. Esta verdadera amenaza disuasiva va más allá de una tradicional presencia simbólica en la ZO y aumenta los peligros de provocar bajas en los cascos azules, con todo lo que esto conlleva de cara a la opinión pública. Además, la falta de un Ejército fijo al servicio de las Naciones Unidas, la ausencia de fuerzas policiales, funcionarios y apoyo han sido las causas de los continuos retrasos en los despliegues de operaciones de paz después de que el Consejo de Seguridad las aprobase. Así, solo la responsabilidad de algunos países por decisión propia –caso de Francia en las operaciones bélicas en Malí contra el terrorismo yihadista, sin entrar en profundidad– y en apoyo de los solicitantes han evitado repetir los mismos derramamientos de sangre.

En definitiva, los únicos responsables de los éxitos y fracasos de la ONU en las operaciones de paz son los estados miembros y para ello, en casos extremos, los mandatos han de ser claros y autorizar el uso de la fuerza. Porque más costosas serían siempre las vidas humanas.

 

Más información:

 Resolución 2098 (2013) sobre la R.D. del Congo

El Consejo de Seguridad aprueba la Resolución 2100/2013 para 

la estabilización de Mali (IEEE, MDE)

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Sobre la-aspillera

Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA