Ni alianzas ni civilizaciones

Un avion de transporte militar Galaxy C-5 del Ejército de Estados Unidos despega de la base aerea de Morón de la Frontera (Sevilla).
MARCELO DEL POZO / REUTERS

 

¿Qué queda de aquella Alianza de Civilizaciones? Aquella idea que lanzó Zapatero en 2004 con el fin de combatir el terrorismo internacional por otra vía que no fuera la militar, y adoptada como programa por las Naciones Unidas tres años más tarde e impulsada por el primer ministro turco Recep Tayip Erdogan y decena de países del mundo.

El ex líder socialista español no solo se empleó a fondo, una vez hecha su promesa electoral, en la simulación de un enroque táctico desde Irak hacia Afganistán para buscar la complicidad de la comunidad internacional bajo el amparo de la ONU. Obama, la penúltima esperanza entre Occidente y el mundo árabe y musulmán, no ha dejado, paradójicamente, de hacer guiños a sus Fuerzas Armadas con un aumento significativo de las operaciones militares en el exterior. Sobre todo en Oriente Próximo y Medio. Durante su mandato ha incrementado la presencia de las barras y las estrellas de sesenta a setenta y cinco países, según un informe publicado por Global Research, un prestigioso think tanks que aborda asuntos de geoestrategia. ¿Y la moderada Turquía? Ahí se bate a diario en su frontera con Siria, bajo el paraguas de los misiles Patriot de la otra gran alianza, la Atlántica o también llamada OTAN.

Podría decirse que el ejército de los Estados Unidos es uno de los mayores propietarios del mundo, con instalaciones en decenas de países de los cinco continentes. Según dicho informe, la maquinaria bélica más poderosa del mundo en la actualidad está presente  en 74 naciones en conflicto, y esto sin tener en cuenta las acciones encubiertas. [Todos hemos presenciado las imágenes del líder demócrata siguiendo en directo la caza de Osama bin Laden, por no hablar de los drones o las acciones antiterroristas o contra el crimen organizado]. “El mundo es literalmente un campo de batalla”, señalan Linda J. Bilmes y Michael D. Intriligator, autores del citado informe.

Sin embargo, no son iguales las motivaciones de los países que albergan dichas tropas ni la reacción de sus ciudadanos en cada momento histórico, entre ellos España. El anuncio el mes pasado de la llegada a la base de Morón de la Frontera de un batallón de 500 marines y ocho aviones estadounidenses para combatir el integrismo en el Sahel no ha supuesto, por el momento, la mejora de las condiciones laborales en la empresa estadounidense Vinnel, Brown and Root, SLL (VBR), que explota estos servicios por encargo de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. En 2012 un expediente de regulación de empleo (ERE) acabó con 119 despidos y hay 144 puestos de trabajo más en el aire a pesar de las nuevas condiciones pactadas entre ambos gobiernos.

Y es que si Zapatero alzó la bandera azul por mandato popular en plena escalada belicista, al Ejecutivo popular únicamente le queda el arma del empleo para esgrimirla contra los incrédulos de la tan manoseada amenazada de la seguridad internacional. ¿Y la Alianza de Civilizaciones? No se admiten preguntas…

 

Más información:

-Informe del Servicio de Investigación del Congreso de los EEUU (CRS) sobre misiones en el exterior 

 

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Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA