Aquí y en Japón

La coreana Kim Bok-dong (dcha.), de 87 años, obligada a servir por el ejército japonés como esclava sexual durante la Segunda Guerra Mundial, grita lemas en una protesta contra Japón, frente a la embajada japonesa en Seúl, Corea del Sur , el miércoles, 24 de abril 2013.
AP Photo / Kin Cheung

 

Hay hechos que no prescriben, que se perdonan o no pero jamás se olvidan. No hay discusión posible. Aquí y en Japón. Un tiro por la espalda, una violación, una fosa tapada a sangre y cal… Luego está la reconciliación y el bien común.

Las etapas de posguerra se construyen sobre bases de autocrítica y perdón universal. La Transición española –como concepto, con todos sus matices y particularidades— fue un ejemplo que otras naciones como Japón pusieron en práctica a su modo con otra vuelta de tuerca más (la disculpa) en los años 90, reconociendo las agresiones cometidas en Asia durante su etapa imperialista, desde principios del siglo pasado hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el olvido se convierte en el peor de los aliados de la razón. Desde que Shinzo Abe, el actual primer ministro japonés, ganara las elecciones generales en diciembre del 2012 con el Partido Liberal Democrático, su provocadora visión de estos hechos luctuosos ha removido los fantasmas del pasado.

Nieto de un exprimer ministro proimperialista, Abe ha defendido la revocación de dos declaraciones oficiales emitidas en la década de los 90 en las que se pidieron disculpas a las víctimas de las atrocidades japonesas durante la guerra.

Se estima que más de 200.000 mujeres de países ocupados entre 1910 y 1945 (Corea, China, Tailandia, Filipinas, Vietnam y Malasia) fueron capturadas y convertidas en esclavas sexuales durante aquellos años en burdeles para militares nipones. “Ianfu”, “mujeres confort” les llamaban. Una práctica habitual desde la época de los samuráis.

En 1993, la Declaración Kono reconoció estas tropelías y pedía perdón a las víctimas. Hubo una disculpa más amplia en 1995, la Declaración Murayama Danwa, considerada entonces un ejemplo de reflexión y humildad por parte de Tokio.

Desde antes de su elección el pasado mes de diciembre, Abe se mostró proclive a una revisión de estas declaraciones. No era de extrañar, por tanto, la ola de protestas y recelos que ha despertado por toda Asia, junto al creciente movimiento revisionista nipón impulsado a la sombra del neoimperialismo y la crisis económica global.

Pero la diplomacia del sentido común suele despertar cuando se asoma al precipicio. Hoy mismo, el ministro portavoz del Gobierno japonés, Yoshide Suga, ha descartado tales intenciones, y el canciller Fumio Kishida ha ido más allá al señalar que Abe comparte la declaración del 95. Esta actitud responsable del Ejecutivo japonés vuelve a reconducir una situación que lejos de ser un episodio ligado a sentimientos del pasado, despierta odios justificados en medio de una constante tensión en la zona que no soporta ya más provocaciones: pruebas nucleares de Pyongyang, maniobras militares estadounidenses, islas en disputa, guerras de divisas…

 

Más información:

¿Vuelve Japón? (esglobal)

Disputas territoriales de Japón (IEEE) 

 

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Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA