Invierta en Manila

 

Marines filipinos y estadounidenses participan en unas maniobras militares conjuntas en la base marina de Filipinas en Tarnate hoy, lunes 15 de abril de 2013. Miles de tropas estadounidenses y filipinas participan en estas maniobras cuando continúan las tensiones con Corea del Norte.
EFE / Dennis M. Sabangan

 

Se preguntarán qué tienen que ver unas maniobras militares en Filipinas con la industria militar española. Les sorprendería. Los gestos, en materia de Seguridad y Defensa, son tan significativos o más que los grandes acuerdos. Hace unos días, Estados Unidos y Filipinas se embarcaron en unas maniobras conjuntas –sumadas a las que ya se realizan habitualmente en Japón, Corea del Sur…– el mismo día que China criticaba al Gobierno de Obama de su presencia militar en la región y por “tensar la situación en Asia-Pacífico”, donde cada vez acumula más tropas y, por ende, más recelos.

Este lunes, el Gobierno filipino acusaba, precisamente, a su homólogo chino de participar en la “ocupación” de varias islas en el Mar de China Meridional, cuya soberanía se disputan ambos países. La tensión entre Pekín y los países bañados por este espacio marítimo –que contiene codiciadas reservas de gas y petróleo, ¿van entendiendo?– sufre una escalada de tensión desde el 2012 por la posición cada vez más firme del régimen chino sobre lo que considera su territorio nacional,  y que le ha llevado a enviar varios buques de guerra a la zona y a crear asentamientos al más puro estilo israelí.

China acumula reclamaciones en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que afectan no solo a Filipinas, sino a Vietnam, Taiwan, Brunei, Kuala Lumpur… Y que se suman también a las disputas territoriales con Japón por las islas Senkaku (Diaoyu, según ellos). Porque la tensión en la zona no solo vive de las excentricidades de Pyongyang.

Esta mañana, el Ministerio de Defensa español ha informado de la actualización de su Oficina de Apoyo Exterior (OFICAEX), “cuya misión fundamental es la de apoyar institucionalmente la internacionalización de las empresas españolas del sector de la Defensa”. En plata, de crear las condiciones necesarias para la venta de armas en el mercado exterior. Hay un suculento pastel en la zona, aparte de en Oriente Medio y en América Latina –fragatas en los países árabes, además de carros de combate a los que también optan países sudamericanos como Perú, entre otros; cazas, aviones de transporte estratégico, etcétera, donde España juega en Primera división–.

Volvemos a la cuestión inicial, cerrando el triángulo escaleno, Filipinas acaba de señalar hoy a España, junto a Corea del Sur y a Singapur, como posible proveedor de las dos fragatas militares que pretende adquirir para modernizar su flota de guerra. El incipiente conflicto con China es la chispa adecuada y los Marines, sus mejores comerciales –Morón, base España con proyección al norte de África; ese mercado incipiente–.

El Buque de Aprovisionamiento de Combate de la Armada española Cantabria, en Sidney, en marzo de este año.
Navantia

 

En Australia, a pocas millas de la zona en litigio, el novísimo BAC Cantabria de la Armada española presta servicios en ‘leasing’ para la Armada australiana, que pretende adquirir más buques a la empresa pública Navantia, aparte de los dos de Proyección Estratégica –gemelos del Juan Carlos I—o la posibilidad de una serie F-100 del sistema Aegis, cuya versión adaptada a las exigencias de su marina ya adquirió el Reino de Noruega.

Yo me quejo, tú te quejas, él se queja. Nosotros construimos, vosotros construís y ellos invierten. La configuración del mercado armamentístico mundial está basado en relaciones simbióticas. Con este panorama no es extraño que un ministro de Defensa como el español proceda en esta legislatura de la secretaría de Estado de Defensa y Seguridad y del ámbito de la Industria–ex del Instituto Nacional de Industria (INI) y Astilleros Españoles, Astilleros y Talleres del Noroeste, y exdirector general para España de la firma de misiles MBDA, entre otros–. Se trata de sacar a España del atolladero de la crisis y rebajar la galopante deuda de su Ministerio de la guerra. Hace unos años tocó invertir en el futuro (leopardos, F-100, eurofighters) y ahora, plegar velas y sacar rendimientos a la industria del I+D por excelencia. ¿O acaso alguien duda de que la Defensa internacional más que un problema es un suculento negocio?

 

Más información:

Procesos de modernización de las FAS en Asia-Pacífico, el caso de Indonesia (IEEE)

 

 

 

 

 

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Sobre la-aspillera

Rafael Romero es periodista, jefe de sección de Diario CÓRDOBA. Facebook-https://www.facebook.com/Defensacordobaweb Twitter- @DefensaCORDOBA