La peste suena mal

Dos mil figurantes, 130 localizaciones, 200 actores y unos 400 profesionales detrás de las cámaras son la tarjeta de presentación de la mayor producción televisiva española hasta la fecha. Diez millones de euros han costado los seis capítulos de La peste, una serie original de Movistar + creada por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, que triunfaron en los Goya con La isla mínima. El inusual despliegue de medios ha dado como resultado una muy buena acogida en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y un amplio seguimiento de la audiencia.

peste-1El argumento gira alrededor de las pesquisas de Mateo (Pablo Molinero, a la izquierda en la foto  junto a Sergio Castellanos), sentenciado por la Inquisición por imprimir biblias protestantes, para esclarecer una serie de crímenes de personas notables en la Sevilla de 1597, una ciudad amenazada por la peste, epidemia que acabó con 60.000 almas, casi la mitad de la población. La bacteria Yersinia pestis se propaga a través de las pulgas infectadas en viven en animales pequeños -léase las ratas-, las picaduras de los insectos transmiten la bacteria que viaja por venas y arterias hasta los ganglios linfáticos y la muerte se presenta en un plazo que va de la semana a los diez días, después de episodios de fiebre, vómitos y dolor de cabeza. A la estreptomicina todavía le quedaban algunos años para que hiciera su aparición.

Con una magnífica dirección artística, la acción nos lleva a las Reales Atarazanas, la Casa de Pilatos o la sala de Capitulares del Ayuntamiento. Pero sobre todo se recorre una ciudad en la que abunda la miseria. Calles embarradas permanentemente, ratas, casas que se caen, un mercado de esclavos en las cadenas de la mismísima catedral, burdeles y tabernas se suceden a lo largo de los episodios. Si Sevilla era el puerto de Indias y la capital más próspera de Occidente cabe preguntarse cómo sería la más pobre. Así, la ciudad se convierte en una protagonista más en un viaje en el tiempo para poner en contexto la narración. Y de esa forma sabemos que cuando alguien contraía la peste era abandonado a su suerte y su destino, tras el paso por los infectos hospitales, era una fosa común.

La peste bubónica paraliza la actividad de Sevilla y las autoridades deciden cerrar a cal y canto las puertas de la muralla, condenando a sus habitantes a un futuro más que incierto. Pero no a todos. Como pasa siempre en las crisis, hay quien se hace rico; poco ha cambiado desde entonces. Es el caso de Luis de Zúñiga (Paco León), a quien la peste le sirve para escalar puestos en la sociedad. En el reparto encontramos a Paco Tous, Patricia López Arnaiz, Manolo Solo, Sergio Castellanos, Cecilia Gómez, Tomás del Estal, Antonio Dechent y Lupe del Junco.

La serie ha recibido críticas en medios y redes sociales por el acento andaluz de los actores (León, Dechent y Solo son andaluces y hablan alto y claro; Molinero es de Castellón y susurra como él solo aunque en el trailer se le oiga perfectamente), normal si la acción se desarrolla en Sevilla, aunque la dificultad para entenderlos no está en la manera de hablar, los giros o vocablos que se emplean, sino en la vocalización, más grave cuanto más joven es el actor o actriz. Claro que lo mismo pasó con Narcos. Costaba pillar el tranquillo a tanto hieputa malparido pronunciado por el actor brasileño Walter Moura. Menos mal que la serie dispone de subtítulos. Un gran fallo para una gran serie, que esperamos que se subsane en siguientes entregas.

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