Lingüística forense

Con un cociente intelectual impresionante (167), una carrera en Harvard y un doctorado en Matemáticas en la Universidad de Michigan, Theodore John Kaczynski ha pasado a la historia como uno de los criminales más escurridizos de los Estados Unidos. El FBI le bautizó como Unabomber y solo después de 17 años de investigación consiguió detenerlo gracias a seguir lo que enviaba a los periódicos. Colocó 16 bombas desde 1978 hasta 1995 y estos artefactos acabaron con la vida de tres personas y causaron heridas a otras 23.

sam-worthingtonLa serie de Netflix Manhunter: Unabomber refleja el trabajo del agente Jim Fitzgerald (que por cierto es el asesor de Mentes criminales) que condujo a los policías federales hasta la remota cabaña en Montana donde el terrorista vivía sin luz y sin agua corriente. Y lo hizo gracias a una entonces novedosa técnica denominada lingüística forense. La clave de todo estuvo en que Kaczynski envió una carta a The New York Times en abril de 1995 en la que prometía cesar en la colocación de bombas si le publicaba un manifiesto, La sociedad industrial y su futuro, en el que vertía sus ideales sobre la destrucción que estaba causando la tecnología. Los rectores del diario decidieron publicarlo y el FBI tenía la esperanza de que alguien pudiera identificar al autor a través de ese escrito. Fue el hermano de Kaczynski quien alertó a un fiscal y este se puso en contacto con el FBI.

Tras su captura, Unabomber tuvo que llegar a un acuerdo con la fiscalía para evitar la pena de muerte. Aceptó ocho sentencias de cadena perpetua no revisables y cumple condena en una prisión federal de alta seguridad en Colorado.

Hasta ahí la historia, porque otra cosa es la serie. En Mindhunter, que tiene ya una entrada en este blog, asistimos a la creación de la unidad de estudio del comportamiento en los años 70 y en Manhunter: Unabomber vemos el desarrollo de estos conocimientos y la lucha de Fitzgerald (Sam Worthington, Avatar) para que sus jefes le den medios para investigar. Reveses se llevó unos cuantos porque ninguno de sus superiores creía que estudiando cómo escribe un asesino se pudiera dar con él. Al final se rindieron a la evidencia y se apropiaron de sus éxitos. Don Ackerman (Chris Noth, Sexo en Nueva York) fue el más crítico con él, le desterró al ostracismo pero no dudó de apuntarse al tanto ante la fiscal general Janet Reno (Jane Lynch, Glee).

unabomber-capuchaPaul Bettany (El Código Da Vinci, en la foto de la izquierda) encarna al terrorista y lo hace con convencimiento, sobre todo cuando conversa con su captor ya en prisión y se establece una lucha mental entre ambos que es de lo más entretenido de esta miniserie. El problema de contar una historia como esta es que se conoce el final, de ahí a que los saltos atrás sean un elemento recurrente (a veces demasiado recurrente) para situar en contexto las acciones de Unabomber. Greg Yaitanes (House) es el director de estos ocho episodios que se dejan ver.

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