Una del Oeste

Hay veces en que la industria del entretenimiento no se complica la vida y recurre a lo más sencillo, a la historia clásica de buenos y malos, aunque en ocasiones se difuminen los límites. Godless es uno de esos productos. La miniserie de siete episodios de Netflix se centra en el Oeste con todos sus tópicos: vaqueros, indios (no muchos), un pueblo en medio de Nuevo México y un grupo de bandidos muy malos, como debe ser, de esos de gatillo fácil y que no dejan títere con cabeza.

frank-griffin-godless-averseriesEl joven Ray Goode (Jack O’Connell, This is England) abandona la banda de Fran Griffin (Jeff Daniels, Newsroom, en la foto de la izquierda) después del asalto a un tren, se queda con el botín y acaba en un poblado minero, La Belle, donde el sheriff Bill McNue (Scoot McNairy, Monster) le mete entre rejas. Griffin advierte de que todo aquel que dé cobijo a Goode -a quien recogió siendo un niño y al que considera su hijo- morirá y este criminal es un hombre de palabra.

Hasta aquí puede ser la trama recurrente de los westner, pero hay algún que otro detalle que la hacen distinta. La Belle es un pueblo castigado en el que solo viven mujeres y ancianos. La mina se tragó la vida de todos los hombres y son ellas las que mandan y se administran; de hecho negocian la venta con una compañía minera que quiere reanudar la explotación.

michelle-dockery-godless-netflixEspecial relevancia tienen dos personajes: Alice Fletcher (Michelle Dockery, Downton Abbey, en la foto), viuda de un indio y que vive en un rancho a las afueras, y Maggie McNue (Merrit Wever, Nurse Jacky), la hermana del sheriff. Ellas, junto al resto de vecinas, deberán hacer frente a los 30 bandidos que siguen a Griffin. Aparecen personajes femeninos muy curiosos, como la prostituta que por falta de clientes se convierte en la maestra de los niños del pueblo, la inmigrante alemana que cultiva la pintura, la dueña del hotel, que busca un marido desesperadamente… De esta forma los guionistas sitúan al espectador en un escenario distinto, pero no nos engañemos: el eje, el protagonismo de la narración es el enfrentamiento de dos hombres.

Pero la historia hace aguas. No está bien explicado por qué Goode abandona la partida de forajidos, punto fundamental en esta trama. No se sabe bien cuál es el detonante. El director Scott Frank (Caminando entre tumbas) ejecuta varias miradas atrás para ahondar en la relación entre ambos, pero no alcanza a desarrollar ese porqué. Y motivos no faltan.

El reparto es impecable, completado por Sam Waterston (Newsroom), Thomas Brodie-Sangster (Juego de Tronos), Kim Coates ( Son of Anarchy), la fotografía es buena, aunque mejorables las tomas de paisajes, y el capítulo final es lo que se espera: un tiroteo bestial.

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