Vuelven las cosas extrañas

Un niño que desaparece en un pequeño pueblo de Indiana en los años 80, unos amigos que salen en su busca, la policía no da con pistas, un siniestro laboratorio del Gobierno y la entrada a una terrorífica dimensión -el Mundo del Revés- con un monstruo (dermogorgon) incluido son los ingredientes de la serie Stranger Things, revelación hace un  año de la plataforma Netflix. Aclamada la primera temporada y esperada segunda, la serie no defrauda excepto el doblaje de los chicos al español. Cine (aunque sea en televisión) de aventuras juveniles cien por cien, ese que nos retrotrae a Los Goonies (Chris Columbus, 1985), Super 8 (J.J. Abrams, 2011), Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1987), E.T. (Steven Spielberg, 1982) o la poco conocida Exploradores (Joe Dante, 1985).

En esta ocasión se profundiza en el origen de Eleven (Millie Bobby Brown) y cobran protagonismo dos personajes: el pequeño Will (Noah Schnapp) y el jefe de policía Hopper (David Harbour). El primero sufre las secuelas de su desaparición y es clave en la trama de esta entrega, mientras que el policía se vuelca en desentrañar el misterio que rodea a una serie de sucesos que relaciona con el laboratorio y que no va tan descaminado. La narración arranca esta vez en la noche de Halloween y consigue mantener el ritmo, aunque se podría pensar que alguno de los nueve capítulos está de sobra en caso de que no se prolongue la serie otra (u otras) temporada más. Y es que se incorpora en el séptimo episodio un personaje prescindible: otra chica con poderes y una banda de patanes que la acompaña en sus fechorías para vengarse de quienes la tuvieron retenida como una rata de laboratorio.

En las incorporaciones destaca Bob (Sean Astin, el hobbit Sam de El señor de los anillos), que interpreta al novio de Joyce Beyers (Winnona Rider) y Max (Sadie Sink), una niña pelirroja que se hace un hueco en el grupo.

La serie sigue siendo recomendable, quizás ideal para un maratón de fin de semana ante la tele con palomitas, aunque no engancha tanto como la primera parte. Aun así, los guiños al cine de la época  como Los Cazafantasmas o Alien (atentos al episodio titulado El renacuajo) son refrescantes y solo por ir captando esos detalles merece la pena seguir Stranger Things para aquellos que vivimos los 80. Para ambientar los capítulos, la banda sonora incluye cuatro o cinco temas por episodio de grupos como The Clash, Skorpions, Bon Jovi, Duran Duran … que fueron grandes éxitos en su momento.

 

No sería justo acabar sin reseñar la promoción. Netflix ha vuelto a dar en el clavo y tal y como hizo con Narcos, los vídeos promocionales son originalísimos y muy adaptados a los españoles. Para no perdérselos.

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