Un cuento de miedo

Poco tiene de ficticia, por desgracia, una sociedad que niega derechos a las mujeres, pero la que dibujó la escritora canadiense Margaret Atwood en su obra The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada) es el acabose. “Para ellos solo somos un útero con piernas”, llega a decir la protagonista, a la que da vida Elizabeth Moss (Mad Men). La novela se transformó en serie, producida por Hulu, y ya se ha emitido la primera temporada de diez capítulos en la plataforma HBO España.

Escrita en 1985, la teocracia se apodera de los Estados Unidos después de unos supuestos ataques islamistas. Esta situación da alas a los gobernantes para suprimir libertades y derechos y como es habitual en estos casos los más débiles son los mayores perjudicados. Lo que se describe en esta serie es una distopía, lo contrario a la utopía; o sea, una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Y peor aún, indica que se desarrolla en el presente, como si lo que está ocurriendo con las mujeres en los territorios controlados por el Estado Islámico se trasladara a Occidente bajo el manto de un gobierno ultracristiano que sigue a pies juntillas el Antiguo Testamento. ¿Quién dice que lo que cuenta este cuento no esté pasando en Siria, Irak o Afganistán? Visto lo visto, más que ciencia ficción parece un presagio.

criadas-cuatroLa protagonista (segunda por la derecha en la foto) tenía una vida anterior con nombre propio (June, cambiado por Offred, propiedad de Fred) pareja e hija, pero la capturan durante una manifestación y la instruyen para un solo fin: traer hijos al mundo. Hace años que no nacen niños y por eso unos ovarios sanos son un tesoro. El problema es que son otros quienes deciden por ti. Para llegar a ese fin debe sufrir todo tipo de vejaciones y al final es entregada a uno de los comandante del ‘revolucionario’  régimen  (Joseph Fiennes, Shakespeare in love) para tener descendencia que será criada por su esposa (Yvonne Strahovski, Chuck). El reparto lo completan Alexis Bledel (Las chicas Gilmore) y Samira Wiley (Orange is the new black)

Contada en primera persona y con numerosos flashback, está rodada en Boston y la fotografía es un olor reflejo de la trama: el cielo es gris, su ropas son de color escarlata y el ambiente, frío porque no hay mucho lugar para la esperanza, aunque hay un atisbo al final del último capítulo. La serie acaba donde acaba el libro, pero la productora ha preparado una segunda temporada. Y es que las 18 nominaciones a los premios Emmy animan bastante.

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