Misterio frío

La trilogía literaria Millenium, del sueco Stieg Larssen, fue uno de los fenómenos editoriales de la segunda mitad del siglo XX y como no podía ser de otra forma, la industria del entretenimiento tomó nota y adaptó sus novelas a la pantalla. La tradición de novela negra en los países nórdicos viene de largo y abundan los títulos que han sido traducidos a series de televisión. El policía Kurtz Wallander, creado por Henning Mankell, ha dado lugar a dos series: una británica protagonizada por Kenneth Branagh, emitida entre 2008 y 2016, y otra sueca (2003-2013). La BBC rodó doce telefilmes independientes que dividió en tres entregas. Pesimista, divorciado, triste y bebedor, la serie inglesa incidía en las relaciones con su hija, que había intentado suicidarse.

vargveumDe Noruega llegó el detective Var Veum, creación de Gunnar Staalsen. En TVE se emitieron seis de los trece capítulos de que consta esta serie. Trond Espen Seim  (en la foto) interpretó a este singular personaje que no llevaba armas y que mantenía malas relaciones con la policía.

the-killingMás éxito tuvo la serie danesa Forbrydelsen, que tuvo su versión americana en The Killing y que alcanzó altas cotas de audiencia en la BBC. Su actriz protagonista, Sofie Gråbøl (en la foto) , puso de moda los jerseis de colores. Fueron tres temporadas que la convirtieron en serie de culto. Como dijo en una entrevista, uno de los secretos del éxito es que “nunca hay sol y nunca sonríe Sarah Lund”, el personaje que interpretaba.

series-nordicas-bron-broenHasta tres versiones se hicieron de Broen/Bron, conocida en nuestro país como El Puente. Se trata de una coproducción entre Suecia y Dinamarca lanzada en el 2011 y que tuvo su réplica en Estados Unidos con The Bridge (de 2013 y con un impagable Damien Bichir en el papel de un policía mexicano) y El Túnel, producción anglofrancesa también de 2013.

fjalbackaLa lista podría ser muy larga, con títulos como Los crímenes de Fjallbäcka, una adaptación de las novelas de Camilla Läckberg que gira alrededor de una escritora que vive en un pequeño pueblo y que ayuda a su marido, policía de profesión, a resolver casos. A simple vista parecería el argumento de Se ha escrito un crimen, aquella serie norteamericana en la que por donde pasaba la señora Fletcher (Angela Lansbury) con su bolso en ristre se cometía un asesinato. Pero no tienen nada que ver.

Ahora en España se están emitiendo dos interesantes series de este género que viene de Escandinavia: la noruega Absuelto (Frykjent) y la islandesa Atrapados (Trapped). La primera está protagonizada por Nicolai Cleve Bronch, que interpreta a un hombre de negocios que vuelve al pueblo donde nació, en el que fue inculpado del asesinato de su novia, para hacerse cargo de una empresa de tecnología punta. Rodada en un espectacular fiordo, esta serie, igual que otras muchas, pone en cuestión el tan admirado Estado del Bienestar del que disfrutan los países del Norte de Europa. Al crimen se suma el drama del cierre de la empresa, que da de comer a toda la población, el alcoholismo, el adulterio, la violencia doméstica y un amplio catálogo de problemas sociales. Se estrenó en nuestro país en el verano de 2016 y ya va por su segunda temporada.

Atrapados es una de esas series que enganchan. Al contrario de las americanas, que imprimen acción para mantener la atención de los espectadores, las nórdicas exploran más en los personajes –sin llegar a los extremos de Ingmar Bergman— y sus giros argumentales consiguen que el suspense continúe hasta el último momento. Una baza importante son sus protagonistas. El actor Ólafur Darri Ólafson se come los planos no solo por su envergadura. Da vida a un policía que vivió mejores momentos en la capital y que ahora reside en un pequeño pueblo –impronunciable de nombre– de la costa Este de la isla donde se cometen varios asesinatos y que queda aislado en pleno invierno con un asesino en algún sitio. Ólafson se ha convertido en un sex simbol en varios países de Europa. En Francia consiguió esta serie cinco millones de espectadores y en el Reino Unido solo el último capítulo logró una audiencia de un millón. Su compañera Hinrika (Ilmur Kristjánsdóttir) aporta espontaneidad a la trama con su interpretación. A los asesinatos se une un suicidio, trata de personas, la mafia del Este de Europa, especulación del suelo, corrupción policial… todo esto en un país con uno de los índices más bajos de criminalidad.

Sobre mrosa